Bienes comunes urbanos y gestión colectiva : comunalidades : el caso de la Azotea Cultural Torre 12

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2021
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Abstract
La remodelación San Borja es uno de los principales proyectos habitacionales que la Corporación de Mejoramiento Urbano (CORMU) impulsó a finales de los sesenta. Este conjunto arquitectónico –compuesto por veintiún torres, de las cuales dieciocho corresponden a vivienda– promueve la edificación en altura dentro de la comuna de Santiago. Fue construido en tres etapas, entre 1969 y 1976, en el mismo lugar donde antes se encontraba el Hospital San Borja. Originalmente se proyectaban cerca de cuarenta y cinco torres que acomodarían familias jóvenes y de clase media. Se consideró primordial, por lo mismo, la vida de barrio y la recuperación de áreas centrales de la ciudad. La priorización de estos objetivos abriría el acceso a centros de salud, trabajo y educación a quienes habitaran en las mencionadas torres. Cada una se identificó con un número y una de las más alejadas del conjunto fue la Torre 12. Esta última fue ubicada en la esquina de Ramón Corvalán con Barón Pierre de Coubertin, al sur oriente del Parque homónimo. La Torre 12 fue una de las pocas torres con una tipología distinta. Se diferenció de las demás en su diseño, pero mantuvo el mismo esquema estructural que caracteriza al conjunto. Cuarenta y ocho años más tarde, en esta misma torre, se inició un proyecto de remodelación en la azotea. Se gestó gracias a la iniciativa comunitaria y tuvo como objetivo liderar e impulsar renovaciones dentro de los edificios del conjunto. A través de la apropiación de azoteas abandonadas y en desuso, se transformó este espacio vacío en una nueva capa de la ciudad, disponible para los miembros de la comunidad. El año 2018 todo el complejo Torres San Borja recibió un fondo entregado por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU) para su mantención y remodelación. Es aquí donde nació la iniciativa local de cotizar con la ONG Azoteas Vivas para remodelar las terrazas comunes de todo el conjunto. Por temas de presupuesto, la Torre 12 fue la única que llevó a cabo el proyecto. A través de procesos participativos, la comunidad de la torre –liderada por su presidenta Alba Guerrero– tuvo un rol activo en el desarrollo del proyecto, el cual consistió en generar espacios comunes exteriores e interiores, unificados con una intervención de arte urbano. El 8 de febrero del 2020 se inauguró la Azotea Cultural Torre 12. Al finalizar este proceso, comenzaron a surgir diferentes actividades, todas marcadas por un carácter recreativo, ligado principalmente a instancias de exposición, reproducción cinematográfica, presentaciones musicales y uso libre por parte de los vecinos del edificio. Tras un año de la inauguración de la azotea, la pandemia y el paso del tiempo dejaron el lugar prácticamente en su estado original. La mantención menos frecuente y la restricción del uso de aquel espacio común lo transformaron nuevamente en un sector abandonado de la torre. Con todo esto, es interesante discutir las razones por las que el proyecto no logró sus objetivos durante este tiempo. En esta investigación se pretende estudiar la forma de habitar fragmentada que poseen los miembros de la torre, a pesar de haber impulsado un proyecto que apunta hacia una forma de vida colectiva.
Description
Tesis (Arquitecta y Magíster en Arquitectura)--Pontificia Universidad Católica de Chile, 2021
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